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Caminar Diario: Enfrentando Nuestros Momentos Difíciles con Dios

Sunday, May 30, 2004 (22:28:04)
Pastor Bruce Ball
26 de enero del 2003
Culto vespertino

(Nehemías 1:1-11 & Esdras 4:16-24) Hay un dicho que he oído toda mi vida: Cuando las cosas se ponen difíciles, lo difícil se pone en marcha. Realmente no entendía lo que significaba cuando era un niño, pero pensaba que sonaba bien cuando mi padre o mis hermanos mayores lo decían.

No solamente hemos vivido momentos difíciles en nuestras vidas, sino que vamos a seguir teniéndolos en el futuro. Debemos entender que vivimos en un mundo lleno de pecado. Esto comenzó cuando se perdió la gracia de Dios en el Huerto del Edén.

Ya que es un mundo perdido en pecado, los momentos difíciles nos van a llegar. No hay vuelta que darle; sucederá. Esto le sucedió a un hombre en el pasado. Quizás hayas oído acerca de él. Su nombre era Nehemías.

Nehemías vivió hace miles de años atrás, de modo que, ¿cómo podría él tener un impacto en mi vida hoy? Lo que nos rodea en el mundo podrá haber cambiado. Por ejemplo, tenemos agua corriente, gas natural y automóviles a motor, ellos andaban a burro y caminaban a pie. ¿Me entiendes?. Aunque las COSAS hayan cambiado, la guerra espiritual no lo ha hecho, ¡posiblemente haya empeorado!

¿De qué manera lo que le haya pasado a Nehemías, tiene relevancia en nuestras vidas? Pasamos la misma guerra espiritual que él tuvo, así que, tenemos la oportunidad de aprender de él. Quizás lo que podamos aprender, nos ayude en nuestras luchas espirituales de hoy en día, o de las que tengamos en el futuro.

OREMOS

Nehemías era un hombre de influencia. Era muy cercano al rey, y habría sido uno de los consejeros más confiables del rey. Disfrutaba de la buena vida y estaba muy cómodo.

No obstante, vemos que Nehemías era un hombre devoto de Dios. ¡Dependía de Dios! ¡Confiaba en Dios y además, era muy humilde! (¿Cuántas veces encontramos esta combinación en nuestros líderes?)

Leemos que durante ese tiempo, los muros de Jerusalén estaban siendo reconstruidas. Este muro hubiera protegido a los ciudadanos.

Después de un período de tiempo de “tristeza y oscuridad,” ¡parecía que las cosas estaban cambiando! Pero no, malas noticias llegaron a la puerta de Nehemías.

En vs. 3, leemos que los muros, que habían sido reconstruidos recientemente, cayeron otra vez. Esto se debió a las acciones del rey Artajerjes, como nos dice en Esdras 4:16-24.

Verán, le dijeron al rey que los ciudadanos de Jerusalén eran un grupo rebelde y que no pagaban su parte de los impuestos. El rey quería mantenerlos en esa posición para que pagaran, por lo tanto, les ordenó que no continuaran con la reconstrucción, usando la fuerza. (Luego ayudó y apoyó a Esdras en la reconstrucción del muro)

En vs. 4, descubrimos que Nehemías se sintió tocado por esta noticia. Estaba pasando por un momento difícil. ¡Nos dice que se sentó a llorar por varios días y que hizo duelo!

Pero como dice el viejo dicho, cuando las cosas se le pusieron difíciles a Nehemías, ¡él oró y ayunó! (Esa es la manera en que una persona temerosa de Dios se pone en marcha).

No iba a fingir que las malas noticias no le afectaban. Tampoco trató de tapar y simular sus sentimientos como algunas personas hace hoy al recibir malas noticias. Aquellas personas piensan que si ignoran el problema se irá. ¿Eso nunca sucede, verdad?

Las Escrituras nos dice que estaba muy afligido, pero debemos recordar que era un devoto hombre de Dios. Hizo lo que todos debemos hacer cuando estamos en problemas. ¡Lo llevó a los pies del Señor! ¡Oró y ayunó! En otras palabras, simplemente dejó su carga y la echó sobre Dios.

Descubrimos que Dios realmente era el centro de su vida. (Durante nuestra aflicción, ¿automáticamente vamos a Dios? ¿O tenemos la tendencia de arreglar nuestros problemas antes de llevárselos a Él?)

En Mateo 7:24-27, Jesús contó una parábola acerca de dos hombres que construyeron cada uno una casa. El prudente construyó su casa sobre la roca. Era fuerte y firme, pero el hombre insensato construyó su casa sobre la arena. Cuando vinieron las lluvias, ustedes se darán cuenta cuál de las dos quedó en pie.

Lo que estoy tratando de compartirles es que, a cada uno de nosotros no llegará una tormenta. La única manera en que te puedas preparar es ahora. Ya sea que la tormenta sea tu matrimonio, trabajo o cualquier otra cosa en tu vida, tienes la oportunidad de construir el fundamento sobre la roca, o mantenerlo en la arena y depender de la suerte en vez de Dios. Les sugiero que comencemos a construir nuestros fundamentos sobre la roca sólida.

Lo que más se destaca en esta parábola es una sola cosa, los dos tuvieron que pasar la tormenta, sin importar dónde construyeran su casa.

Como creyentes, no somos inmunes a las malas noticias o acontecimientos. A veces, tenemos que soportar cosas malas. Aún cuando seamos buenas personas, cosas terribles nos pueden llegar a pasar.

Cuando las calamidades llegan a los inconversos, la respuesta puede variar desde tratar de ignorarlo, hasta insultos leves, o hasta llegar a la violencia. ¿Qué hay acerca de nosotros? ¿Cómo hemos resistido la tormenta últimamente? ¿Cuál fue nuestra respuesta? ¿Probó nuestra respuesta ser de creyentes en Dios?

Cuando a Nehemías le llegó la tormenta, fue a Dios. Lo hizo porque en verdad dependía de Dios como su roca. Ayunó (se sacrificó para demostrar su sinceridad). ¡De hecho, dice que por días ayunó! . Las cosas no se detuvieron ahí, hizo algo más.

¡Oró! Esto es algo en lo cual todos somos culpables en no hacer lo suficiente. Es algo que sabemos que deberíamos hacerlo más seguido, pero no lo hacemos.

En la oración de Nehemías (Neh. 1:5-11) vemos que pone todo en la perspectiva correcta. Comienza por darle toda la Gloria a Dios. Lo alaba por ser el “Dios de los cielos”.

¡Buscó a su Creador!

¿Recuerdas la canción, “Fija tus ojos en Cristo”? ¿Qué sucede cuando hacemos lo que la canción dice al fijar nuestros ojos en Jesús?

”Fija tus ojos en Cristo, tan lleno de gracia y amor, y lo terrenal, sin valor será, a la luz del glorioso Señor.”

Quizás conozcas también otra canción que los creyentes cantan, llamado “Nuestro Dios es un Dios Impresionante”.

Hay muchos que van a los cultos los domingos que saben acerca de Jesús, pero que no lo conocen personalmente. Están en una “religión,” no una “relación.”

Algunos piensan que Dios es una anciano con barba. Creen que es gracioso. Lo ves mucho en los dibujos animados. Creo que si los periódicos imprimieran a la crucifixión en colores, dejaría de ser tan gracioso.

Nehemías también hizo algo además, intercedió por sus compatriotas, y reconoció los pecados de ellos y el suyo. Israel se había rebelado y había sido castigado. Debemos tener cuidado en este momento y no creernos más que los demás, porque nosotros también nos hemos rebelado contra Dios, asimismo nuestra nación. ¿Seremos castigados?

1 Juan 1:8 dice

“Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad.”

Pero podemos estar agradecidos, porque sigue.

”Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad”.

Hay personas que piensan que hay que temerle a Dios y lo evitan. Tratan de no pensar en Él hasta que sea necesario. ¡Por supuesto, cuando se toman el trabajo de buscar a Dios, ya es demasiado tarde!

Es verdad que Dios es Impresionante, pero también es Amor. Necesitamos redoblar nuestros esfuerzos para alcanzar a los perdidos. Podemos comenzar a orar por aquellas semillas que vamos a plantar, para que den fruto para el Reino de Dios. No creo que hayamos probado el poder de la oración en toda su capacidad. Me gustaría que cada uno de nosotros de verdad nos comprometamos a aceptar el desafío escrito por Dios en Jeremías 33:3 –

”Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes.”

En Santiago 5: 15-16 dice,

”La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si ha pecado, su pecado se le perdonará. Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz.

La oración es poderosa porque afecta el corazón del hombre, y también afecta el corazón de Dios. Es por ese motivo que tenemos que hacer a la oración, parte de nuestra vida diaria.


Conclusión

Si tienes dudas de qué hacer en medio de la tormenta, sigue el ejemplo de Nehemías.

Robert E. Lee (General de la Guerra Civil norteamericana) una vez escribió:

”Saber que nuestra mejor arma es la oración intercesora, y el llamamiento supremo para cada creyente, ruego con urgencia a que toda nuestra gente ore en donde esté. Deben creer que la oración es la mejor contribución que la gente puede hacer en este momento. Humildemente, les imploro a que tomen el tiempo para orar, realmente orar. Que haya oración al amanecer, al mediodía, al atardecer, al anochecer; todo el día. Oremos por nuestros hijos, nuestra juventud, nuestros ancianos, nuestros pastores y nuestros hogares. También oremos por nuestras iglesias. Oremos, además, por nosotros mismos, para que no quitemos la palabra “preocupación” de nuestro vocabulario cristiano. Oremos por nuestra nación. Oremos por aquellos que nunca oyeron acerca de Jesucristo y de su amor redentor. Oremos para que exista la moralidad en todas partes, y por los líderes de nuestra nación. Que la oración sea nuestra pasión y nuestra práctica diaria.

Nehemías fue claro: Cuando las cosas se ponen difíciles, la oración nos pone en marcha.